Versículos bíblicos sobre Welcoming guests
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Hospedaos los unos á los otros sin murmuraciones.
Pasajes bíblicos
No olvidéis la hospitalidad, porque por ésta algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.
En cualquiera casa donde entrareis, primeramente decid: Paz sea á esta casa.
Recibidle pues en el Señor con todo gozo; y tened en estima á los tales:
Por tanto, sobrellevaos los unos á los otros, como también Cristo nos sobrellevó, para gloria de Dios.
Y dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos á entrar, para que se llene mi casa.
El extranjero no tenía fuera la noche; mis puertas abría al caminante.
Y cuando llegamos á Jerusalem, los hermanos nos recibieron de buena voluntad.
Bendito el que viene en nombre de Jehová: desde la casa de Jehová os bendecimos.
Y entrando en la casa, saludadla.
Y aconteció que estando él sentado á la mesa en casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente á la mesa con Jesús y sus discípulos.
Teniendo vuestra conversación honesta entre los Gentiles; para que, en lo que ellos murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen á Dios en el día de la visitación, estimándoos por las buenas obras.
Amaréis pues al extranjero: porque extranjeros fuisteis vosotros en tierra de Egipto.
Mas cuando haces banquete, llama á los pobres, los mancos, los cojos, los ciegos;
E ido el ángel que hablaba con Cornelio, llamó dos de sus criados, y un devoto soldado de los que le asistían;
Y vosotros semejantes á hombres que esperan cuando su señor ha de volver de las bodas; para que cuando viniere y llamare, luego le abran.
Y Jesús fué con ellos. Mas como ya no estuviesen lejos de su casa, envió el centurión amigos á él, diciéndole: Señor, no te incomodes, que no soy digno que entres debajo de mi tejado;
Y díjole: Ven, bendito de Jehová; ¿por qué estás fuera? yo he limpiado la casa, y el lugar para los camellos.
Y llegado Jesús á casa del principal, viendo los tañedores de flautas, y la gente que hacía bullicio,
Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino juntamente ciudadanos con los santos, y domésticos de Dios;
Y viniendo á casa, junta á los amigos y á los vecinos, diciéndoles: Dadme el parabién, porque he hallado mi oveja que se había perdido.
Y cuando el extranjero morare contigo en vuestra tierra, no le oprimiréis.
Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron á todos los que hallaron, juntamente malos y buenos: y las bodas fueron llenas de convidados.
Y también al extranjero que no fuere de tu pueblo Israel, que hubiere venido de lejanas tierras á causa de tu grande nombre, y de tu mano fuerte, y de tu brazo extendido, si vinieren, y oraren en esta casa,
Y luego se juntaron á él muchos, que ya no cabían ni aun á la puerta; y les predicaba la palabra.
Y aconteció que volviendo Jesús, recibióle la gente; porque todos le esperaban.
Y llegáronse al mayordomo de la casa de José, y le hablaron á la entrada de la casa.
Y decid al padre de la familia de la casa: El Maestro te dice: ¿Dónde está el aposento donde tengo de comer la pascua con mis discípulos?
Y donde entrare, decid al señor de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos?
Y al otro día entraron en Cesarea. Y Cornelio los estaba esperando, habiendo llamado á sus parientes y los amigos más familiares.
Y te alegrarás en tus solemnidades, tú, y tu hijo, y tu hija, y tu siervo, y tu sierva, y el Levita, y el extranjero, y el huérfano, y la viuda, que están en tus poblaciones.
Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir.
Y en cualquier ciudad donde entrareis, y os recibieren, comed lo que os pusieren delante;
Porque entonces todos los días venía ayuda á David, hasta hacerse un grande ejército, como ejército de Dios.
Y te alegrarás con todo el bien que Jehová tu Dios te hubiere dado á ti y á tu casa, tú y el Levita, y el extranjero que está en medio de ti.
Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro, y de preciosa ropa, y también entra un pobre con vestidura vil,
Y llevándolos á su casa, les puso la mesa: y se gozó de que con toda su casa había creído á Dios.
¿Y cuándo te vimos huésped, y te recogimos? ¿ó desnudo, y te cubrimos?
Y bendijo el pueblo á todos los varones que voluntariamente se ofrecieron á morar en Jerusalem.
Aparéjate, y apercíbete, tú, y toda tu multitud que se ha reunido á ti, y séles por guarda.
Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.
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