Versículos bíblicos sobre Workplace Reflection
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
¿Qué provecho tiene el que trabaja en lo que trabaja?
Pasajes bíblicos
Porque nosotros, coadjutores somos de Dios; y vosotros labranza de Dios sois, edificio de Dios sois.
Agrávese la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en ella, y no atiendan á palabras de mentira.
Porque él pagará al hombre según su obra, y él le hará hallar conforme á su camino.
En lo cual aun trabajo, combatiendo según la operación de él, la cual obra en mí poderosamente.
Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas: y he aquí, todo vanidad y aflicción de espíritu, y no hay provecho debajo del sol.
Encomienda á Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados.
No mirando cada uno á lo suyo propio, sino cada cual también á lo de los otros.
¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?
Y que los tengáis en mucha estima por amor de su obra. Tened paz los unos con los otros.
Y á renovaros en el espíritu de vuestra mente,
Pues que los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, y él considera todas sus veredas.
Yo miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu.
Siervos, obedeced en todo á vuestros amos carnales, no sirviendo al ojo, como los que agradan á los hombres, sino con sencillez de corazón, temiendo á Dios:
Porque ¿qué tiene el hombre de todo su trabajo, y fatiga de su corazón, con que debajo del sol él se afanara?
Y yo miré, y púselo en mi corazón: vilo, y tomé consejo.
Humillaos delante del Señor, y él os ensalzará.
Y meditaré en todas tus obras, y hablaré de tus hechos.
Yo empero dije: Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mi fortaleza; mas mi juicio está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios.
Todo esto he visto, y puesto he mi corazón en todo lo que debajo del sol se hace: hay tiempo en que el hombre se enseñorea del hombre para mal suyo.
Siervos, obedeced á vuestros amos según la carne con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como á Cristo;
Escucha esto, Job; repósate, y considera las maravillas de Dios.
Y no os conforméis á este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Empero á cada uno le es dada manifestación del Espíritu para provecho.
Y temerán todos los hombres, y anunciarán la obra de Dios, y entenderán su hecho.
Y aprendan asimismo los nuestros á gobernarse en buenas obras para los usos necesarios, para que no sean sin fruto.
Aparezca en tus siervos tu obra, y tu gloria sobre sus hijos.
Digo pues por la gracia que me es dada, á cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con templanza, conforme á la medida de fe que Dios repartió á cada uno.
Porque Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad.
Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas.
Y trabajamos, obrando con nuestras manos: nos maldicen, y bendecimos: padecemos persecución, y sufrimos:
Porque si alguno oye la palabra, y no la pone por obra, este tal es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.
Y todo lo que hagáis, hacedlo de ánimo, como al Señor, y no á los hombres;
Medita estas cosas; ocúpate en ellas; para que tu aprovechamiento sea manifiesto á todos.
Y dijéronle: ¿Qué haremos para que obremos las obras de Dios?
Yo me torné otra vez, y vi vanidad debajo del sol.
Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano al arado mira atrás, es apto para el reino de Dios.
Por tanto, nosotros todos, mirando á cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma semejanza, como por el Espíritu del Señor.
Os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo: al cual sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.
No sirviendo al ojo, como los que agradan á los hombres; sino como siervos de Cristo, haciendo de ánimo la voluntad de Dios;
Visto he asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras mueve la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.
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