Versículos bíblicos sobre Deseo de Libertad
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
ESTAD, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no volváis otra vez á ser presos en el yugo de servidumbre.
Pasajes bíblicos
Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.
Porque vosotros, hermanos, á libertad habéis sido llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión á la carne, sino servíos por amor los unos á los otros.
Y andaré en anchura, porque busqué tus mandamientos.
De manera, hermanos, que no somos hijos de la sierva, mas de la libre.
Porque el Señor es el Espíritu; y donde hay el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
Que también las mismas criaturas serán libradas de la servidumbre de corrupción en la libertad gloriosa de los hijos de Dios.
Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
Y respondió el tribuno: Yo con grande suma alcancé esta ciudadanía. Entonces Pablo dijo: Pero yo lo soy de nacimiento.
¿No es antes el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, deshacer los haces de opresión, y dejar ir libres á los quebrantados, y que rompáis todo yugo?
Como libres, y no como teniendo la libertad por cobertura de malicia, sino como siervos de Dios.
Redímeme de la violencia de los hombres; y guardaré tus mandamientos.
El preso se da prisa para ser suelto, por no morir en la mazmorra, ni que le falte su pan.
Y librar á los que por el temor de la muerte estaban por toda la vida sujetos á servidumbre.
¿Eres llamado siendo siervo? no se te dé cuidado: mas también si puedes hacerte libre, procúralo más.
Y se zafen del lazo del diablo, en que están cautivos á voluntad de él.
Por lo cual, siendo libre para con todos, me he hecho siervo de todos por ganar á más.
Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará.
Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre para estar otra vez en temor; mas habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos, Abba, Padre.
Mas mirad que esta vuestra libertad no sea tropezadero á los que son flacos.
Porque yo por la ley soy muerto á la ley, para vivir á Dios.
Porque cuando fuisteis siervos del pecado, erais libres acerca de la justicia.
Porque misericordia quise, y no sacrificio; y conocimiento de Dios más que holocaustos.
Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para que no fueseis sus siervos; y rompí las coyundas de vuestro yugo, y os he hecho andar el rostro alto.
Porque los que viven conforme á la carne, de las cosas que son de la carne se ocupan; mas los que conforme al espíritu, de las cosas del espíritu.
Mas el pecado, tomando ocasión, obró en mí por el mandamiento toda concupiscencia: porque sin la ley el pecado está muerto.
Prometiéndoles libertad, siendo ellos mismos siervos de corrupción. Porque el que es de alguno vencido, es sujeto á la servidumbre del que lo venció.
Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios:
Para que abras ojos de ciegos, para que saques de la cárcel á los presos, y de casas de prisión á los que están de asiento en tinieblas.
Y libertados del pecado, sois hechos siervos de la justicia.
Vuélveme el gozo de tu salud; y el espíritu libre me sustente.
Rompamos sus coyundas, y echemos de nosotros sus cuerdas.
Para que la justicia de la ley fuese cumplida en nosotros, que no andamos conforme á la carne, mas conforme al espíritu.
Y respondiéronle: Simiente de Abraham somos, y jamás servimos á nadie: ¿cómo dices tú: Seréis libres?
Y por esto también gemimos, deseando ser sobrevestidos de aquella nuestra habitación celestial;
Porque los Gentiles buscan todas estas cosas: que vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas habéis menester.
Mas ahora estamos libres de la ley, habiendo muerto á aquella en la cual estábamos detenidos, para que sirvamos en novedad de espíritu, y no en vejez de letra.
Sacúdete del polvo; levántate y siéntate, Jerusalem; suéltate de las ataduras de tu cuello, cautiva hija de Sión.
Y será en aquel día, dice Jehová de los ejércitos, que yo quebraré su yugo de tu cuello, y romperé tus coyundas, y extraños no lo volverán más á poner en servidumbre,
Porque la carne codicia contra el Espíritu, y el Espíritu contra la carne: y estas cosas se oponen la una á la otra, para que no hagáis lo que quisiereis.
No será así: id ahora vosotros los varones, y servid á Jehová: pues esto es lo que vosotros demandasteis. Y echáronlos de delante de Faraón.
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