Versículos bíblicos sobre Hombre Muerto
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Entonces el espíritu clamando y desgarrándole mucho, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto.
Pasajes bíblicos
Mas el hombre morirá, y será cortado; y perecerá el hombre, ¿y dónde estará él?
Los que le quedaren, en muerte serán sepultados; y no llorarán sus viudas.
Su carne desfallece sin verse, y sus huesos, que antes no se veían, aparecen.
Y puso su cuerpo en su sepulcro; y endecháronle, diciendo: ¡Ay, hermano mío!
Porque el que es muerto, justificado es del pecado.
Este llegó á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.
Y levantándose los mancebos, le tomaron, y sacándolo, sepultáronlo.
Y aconteció que al sepultar unos un hombre, súbitamente vieron una partida, y arrojaron al hombre en el sepulcro de Eliseo: y cuando llegó á tocar el muerto los huesos de Eliseo, revivió, y levantóse sobre sus pies.
Y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Dícenle: Señor, ven, y ve.
Tus muertos vivirán; junto con mi cuerpo muerto resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío, cual rocío de hortalizas; y la tierra echará los muertos.
¿Qué hombre vivirá y no verá muerte? ¿librarás su vida del poder del sepulcro? (Selah.)
El rico dormirá, mas no será recogido: abrirá sus ojos, mas él no será.
Cosa pestilencial de él se ha apoderado; y el que cayó en cama, no volverá á levantarse.
Y el que había estado muerto, salió, atadas las manos y los pies con vendas; y su rostro estaba envuelto en un sudario. Díceles Jesús: Desatadle, y dejadle ir.
Mas Dios le levantó de los muertos.
Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.
Y dispúsose con los impíos su sepultura, mas con los ricos fué en su muerte; porque nunca hizo él maldad, ni hubo engaño en su boca.
Sus huesos están llenos de sus mocedades, y con él serán sepultados en el polvo.
Había también un mendigo llamado Lázaro, el cual estaba echado á la puerta de él, lleno de llagas,
Y conozco tal hombre, (si en el cuerpo, ó fuera del cuerpo, no lo sé: Dios lo sabe,)
Porque llevado será él á los sepulcros, y en el montón permanecerá.
Y acercándose, tocó el féretro: y los que lo llevaban, pararon. Y dice: Mancebo, á ti digo, levántate.
Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó á hablar. Y dióle á su madre.
Muertos son, no vivirán: han fallecido, no resucitarán: porque los visitaste, y destruiste, y deshiciste toda su memoria.
Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.
Y luego el ángel del Señor le hirió, por cuanto no dió la gloria á Dios; y espiró comido de gusanos.
Y matasteis al Autor de la vida, al cual Dios ha resucitado de los muertos; de lo que nosotros somos testigos.
Mas tú echado eres de tu sepulcro como tronco abominable, como vestido de muertos pasados á cuchillo, que descendieron al fondo de la sepultura; como cuerpo muerto hollado.
Con su estiércol perecerá para siempre: los que le hubieren visto, dirán: ¿Qué es de él?
Y oyéndolo sus discípulos, vinieron y tomaron su cuerpo, y le pusieron en un sepulcro.
Y luego que vino Judá á la atalaya del desierto, miraron hacia la multitud; mas he aquí yacían ellos en tierra muertos, que ninguno había escapado.
Empero Dios vino á Abimelech en sueños de noche, y le dijo: He aquí muerto eres á causa de la mujer que has tomado, la cual es casada con marido.
Y él dijo: Dejadlo; ninguno mueva sus huesos: y así fueron preservados sus huesos, y los huesos del profeta que había venido de Samaria.
Y como llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que sacaban fuera á un difunto, unigénito de su madre, la cual también era viuda: y había con ella grande compañía de la ciudad.
Cualquier anatema (cosa consagrada) de hombres que se consagrare, no será redimido: indefectiblemente ha de ser muerto.
Asimismo el hombre que hiere de muerte á cualquiera persona, que sufra la muerte.
Porque los que viven saben que han de morir: mas los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido.
Entonces, pues, Jesús les dijo claramente: Lázaro es muerto;
Si el hombre muriere, ¿volverá á vivir? Todos los días de mi edad esperaré, hasta que venga mi mutación.
Jehová mata, y él da vida: él hace descender al sepulcro, y hace subir.
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