Versículos bíblicos sobre Humildad en las Relaciones
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Nada hagáis por contienda ó por vanagloria; antes bien en humildad, estimándoos inferiores los unos á los otros:
Pasajes bíblicos
Igualmente, mancebos, sed sujetos á los ancianos; y todos sumisos unos á otros, revestíos de humildad; porque Dios resiste á los soberbios, y da gracia á los humildes.
Porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.
Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos á los otros en amor;
Porque el que se ensalzare, será humillado; y el que se humillare, será ensalzado.
Humillaos delante del Señor, y él os ensalzará.
Unánimes entre vosotros: no altivos, mas acomodándoos á los humildes. No seáis sabios en vuestra opinión.
La soberbia del hombre le abate; pero al humilde de espíritu sustenta la honra.
Sujetados los unos á los otros en el temor de Dios.
Tales cosas tienen á la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, y humildad, y en duro trato del cuerpo; no en alguna honra para el saciar de la carne.
Que á nadie infamen, que no sean pendencieros, sino modestos, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres.
Vosotros maridos, semejantemente, habitad con ellas según ciencia, dando honor á la mujer como á vaso más frágil, y como á herederas juntamente de la gracia de la vida; para que vuestras oraciones no sean impedidas.
HERMANOS, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restaurad al tal con el espíritu de mansedumbre; considerándote á ti mismo, porque tú no seas también tentado.
Humillaos pues bajo la poderosa mano de Dios, para que él os ensalce cuando fuere tiempo;
Porque el alto Jehová atiende al humilde; mas al altivo mira de lejos.
Las casadas estén sujetas á sus propios maridos, como al Señor.
Cada uno empero de vosotros de por sí, ame también á su mujer como á sí mismo; y la mujer reverencie á su marido.
Riquezas, y honra, y vida, son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová.
Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra: mas con los humildes es la sabiduría.
Os digo que éste descendió á su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.
Haced todo sin murmuraciones y contiendas,
Mas él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste á los soberbios, y da gracia á los humildes.
Mejor es humillar el espíritu con los humildes, que partir despojos con los soberbios.
El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría: y delante de la honra está la humildad.
Mas la sabiduría que es de lo alto, primeramente es pura, después pacífica, modesta, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, no juzgadora, no fingida.
No seamos codiciosos de vana gloria, irritando los unos á los otros, envidiándose los unos á los otros.
Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro;
DEJANDO pues toda malicia, y todo engaño, y fingimientos, y envidias, y todas las detracciones,
Mas el Dios de la paciencia y de la consolación os dé que entre vosotros seáis unánimes según Cristo Jesús;
Por lo cual, dejada la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.
Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.
Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, la caridad, la paciencia, la mansedumbre.
Recibidle pues en el Señor con todo gozo; y tened en estima á los tales:
Vestíos pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de tolerancia;
JEHOVÁ, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; ni anduve en grandezas, ni en cosas para mí demasiado sublimes.
Antes del quebrantamiento se eleva el corazón del hombre, y antes de la honra es el abatimiento.
Casadas, estad sujetas á vuestros maridos, como conviene en el Señor.
Así que, si me tienes por compañero, recíbele como á mí.
De este tal me gloriaré, mas de mí mismo nada me gloriaré, sino en mis flaquezas.
La mujer virtuosa corona es de su marido: mas la mala, como carcoma en sus huesos.
Y hase inclinado el hombre, y el varón se ha humillado: por tanto no los perdonarás.
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