Versículos bíblicos sobre Integridad Espiritual
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Antes quitamos los escondrijos de vergüenza, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por manifestación de la verdad encomendándonos á nosotros mismos á toda conciencia humana delante de Dios.
Pasajes bíblicos
Péseme Dios en balanzas de justicia, y conocerá mi integridad.
Sino como aquel que os ha llamado es santo, sed también vosotros santos en toda conversación:
Y vestir el nuevo hombre que es criado conforme á Dios en justicia y en santidad de verdad.
Y si tú anduvieres delante de mí, como anduvo David tu padre, en integridad de corazón y en equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado, y guardando mis estatutos y mis derechos,
JÚZGAME, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado: confiado he asimismo en Jehová, no vacilaré.
Digo pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis la concupiscencia de la carne.
Jehová juzgará los pueblos: júzgame, oh Jehová, conforme á mi justicia y conforme á mi integridad.
Bienaventurado el hombre á quien no imputa Jehová la iniquidad, y en cuyo espíritu no hay superchería.
VERDAD digo en Cristo, no miento, dándome testimonio mi conciencia en el Espíritu Santo,
(Porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, y justicia, y verdad;)
Estad pues firmes, ceñidos vuestros lomos de verdad, y vestidos de la cota de justicia,
Integridad y rectitud me guarden; porque en ti he esperado.
Si dijéremos que no tenemos pecado, nos engañamos á nosotros mismos, y no hay verdad en nosotros.
El que habla de sí mismo, su propia gloria busca; mas el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia.
Si nosotros dijéremos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no hacemos la verdad;
Y el Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu y alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
Cualquiera que es nacido de Dios, no hace pecado, porque su simiente está en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.
Porque no somos como muchos, mercaderes falsos de la palabra de Dios: antes con sinceridad, como de Dios, delante de Dios, hablamos en Cristo.
Por lo cual, dejando toda inmundicia y superfluidad de malicia, recibid con mansedumbre la palabra ingerida, la cual puede hacer salvas vuestras almas.
Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.
Así también vosotros de fuera, á la verdad, os mostráis justos á los hombres; mas de dentro, llenos estáis de hipocresía é iniquidad.
Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor:
Lleguémonos con corazón verdadero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua limpia.
Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad.
La integridad de los rectos los encaminará: mas destruirá á los pecadores la perversidad de ellos.
Mostrándote en todo por ejemplo de buenas obras; en doctrina haciendo ver integridad, gravedad,
Y por ellos yo me santifico á mí mismo, para que también ellos sean santificados en verdad.
Porque no nos ha llamado Dios á inmundicia, sino á santificación.
Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.
Huye también los deseos juveniles; y sigue la justicia, la fe, la caridad, la paz, con los que invocan al Señor de puro corazón.
Porque si viviereis conforme á la carne, moriréis; mas si por el espíritu mortificáis las obras de la carne, viviréis.
Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne,
Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
Que cada uno de vosotros sepa tener su vaso en santificación y honor;
Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, la caridad, la paciencia, la mansedumbre.
Yo empero andaré en mi integridad: redímeme, y ten misericordia de mí.
Manteniendo la fe y buena conciencia, la cual echando de sí algunos, hicieron naufragio en la fe:
Teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean confundidos los que blasfeman vuestra buena conversación en Cristo.
Porque la voluntad de Dios es vuestra santificación: que os apartéis de fornicación;
Sino el hombre del corazón que está encubierto, en incorruptible ornato de espíritu agradable y pacífico, lo cual es de grande estima delante de Dios.
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