Versículos bíblicos sobre Jactancia
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Mas ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala.
Pasajes bíblicos
No te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú á la raíz, sino la raíz á ti.
Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas.
¿Dónde pues está la jactancia? Es excluída. ¿Por cuál ley? ¿de las obras? No; mas por la ley de la fe.
No seamos codiciosos de vana gloria, irritando los unos á los otros, envidiándose los unos á los otros.
Lo que hablo, no lo hablo según el Señor, sino como en locura, con esta confianza de gloria.
Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro;
Como nubes y vientos sin lluvia, así es el hombre que se jacta de vana liberalidad.
Destruirá Jehová todos los labios lisonjeros, la lengua que habla grandezas;
No nos encomendamos pues otra vez á vosotros, sino os damos ocasión de gloriaros por nosotros, para que tengáis qué responder contra los que se glorían en las apariencias, y no en el corazón.
Pero si tenéis envidia amarga y contención en vuestros corazones, no os gloriéis, ni seáis mentirosos contra la verdad:
No multipliquéis hablando grandezas, altanerías; cesen las palabras arrogantes de vuestra boca; porque el Dios de todo saber es Jehová, y á él toca el pesar las acciones.
Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.
NO te jactes del día de mañana; porque no sabes qué dará de sí el día.
Porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.
Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios; y sean presos por su soberbia, y por la maldición y mentira que profieren.
Al que solapadamente infama á su prójimo, yo le cortaré; no sufriré al de ojos altaneros, y de corazón vanidoso.
Por cuanto se alaba el malo del deseo de su alma, y bendice al codicioso, á quien Jehová aborrece.
Porque el que se ensalzare, será humillado; y el que se humillare, será ensalzado.
Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdad, y sus caminos juicio; y humillar puede á los que andan con soberbia.
Pues si algo me he gloriado para con él de vosotros, no he sido avergonzado; antes, como todo lo que habíamos dicho de vosotros era con verdad, así también nuestra gloria delante de Tito fué hallada verdadera.
Oído hemos la soberbia de Moab, que es muy soberbio: su hinchazón y su orgullo, y su altivez y la altanería de su corazón.
Lisonjéase, por tanto, en sus propios ojos, hasta que su iniquidad sea hallada aborrecible.
Os digo que éste descendió á su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.
No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa?
El que habla de sí mismo, su propia gloria busca; mas el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia.
Antes del quebrantamiento es la soberbia; y antes de la caída la altivez de espíritu.
Porque ¿quién te distingue? ¿ó qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿de qué te glorías como si no hubieras recibido?
No por obras, para que nadie se gloríe.
Y el rey de Israel respondió, y dijo: Decidle, que no se alabe el que se ciñe, como el que ya se desciñe.
Por lo cual si quisiere gloriarme, no seré insensato: porque diré verdad: empero lo dejo, porque nadie piense de mí más de lo que en mí ve, ú oye de mí.
El altivo de ánimo suscita contiendas: mas el que en Jehová confía, medrará.
Abominación es á Jehová todo altivo de corazón: aunque esté mano sobre mano, no será reputado inocente.
Mas él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste á los soberbios, y da gracia á los humildes.
Porque no osamos entremeternos ó compararnos con algunos que se alaban á sí mismos: mas ellos, midiéndose á sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos no son juiciosos.
Alábete el extraño, y no tu boca; el ajeno, y no tus labios.
Solamente consultan de arrojarle de su grandeza; aman la mentira, con su boca bendicen, pero maldicen en sus entrañas. (Selah.)
Pues que muchos se glorían según la carne, también yo me gloriaré.
Bienaventurado el hombre que puso á Jehová por su confianza, y no mira á los soberbios, ni á los que declinan á la mentira.
No un neófito, porque inflándose no caiga en juicio del diablo.
He aquí ahora que su fuerza está en sus lomos, y su fortaleza en el ombligo de su vientre.
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