Versículos bíblicos sobre Limpieza Interior
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
ASÍ que, amados, pues tenemos tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de carne y de espíritu, perfeccionando la santificación en temor de Dios.
Pasajes bíblicos
Lleguémonos con corazón verdadero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua limpia.
Porque no nos ha llamado Dios á inmundicia, sino á santificación.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí.
Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar: mas lo que sale de él, aquello es lo que contamina al hombre.
Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado.
Para santificarla limpiándola en el lavacro del agua por la palabra,
Así que, si alguno se limpiare de estas cosas, será vaso para honra, santificado, y útil para los usos del Señor, y aparejado para todo buena obra.
Y cualquiera que tiene esta esperanza en él, se purifica, como él también es limpio.
Y el Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu y alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
¡Fariseo ciego, limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera se haga limpio!
Por lo cual, dejando toda inmundicia y superfluidad de malicia, recibid con mansedumbre la palabra ingerida, la cual puede hacer salvas vuestras almas.
Y el Señor le dijo: Ahora vosotros los Fariseos lo de fuera del vaso y del plato limpiáis; mas lo interior de vosotros está lleno de rapiña y de maldad.
Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios:
Y para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio;
Y vestir el nuevo hombre que es criado conforme á Dios en justicia y en santidad de verdad.
Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado.
Y esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.
Sino como aquel que os ha llamado es santo, sed también vosotros santos en toda conversación:
Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios.
Purifícame con hisopo, y seré limpio: lávame, y seré emblanquecido más que la nieve.
Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.
Que cada uno de vosotros sepa tener su vaso en santificación y honor;
BETH ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.
Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella; limpiaos los que lleváis los vasos de Jehová.
Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.
Lavad, limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de ante mis ojos; dejad de hacer lo malo:
Allegaos á Dios, y él se allegará á vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros de doblado ánimo, purificad los corazones.
Por lo cual, oh amados, estando en esperanza de estas cosas, procurad con diligencia que seáis hallados de él sin mácula, y sin reprensión, en paz.
Mas lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre.
Dícele Jesús: El que está lavado, no necesita sino que lave los pies, mas está todo limpio: y vosotros limpios estáis, aunque no todos.
Y por esto, procuro yo tener siempre conciencia sin remordimiento acerca de Dios y acerca de los hombres.
Todas las cosas son limpias á los limpios; mas á los contaminados é infieles nada es limpio: antes su alma y conciencia están contaminadas.
Limpio eres para con el limpio, mas con el perverso eres rígido.
Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor:
¿Quién podrá decir: Yo he limpiado mi corazón, limpio estoy de mi pecado?
¿Quién hará limpio de inmundo? Nadie.
Habiendo purificado vuestra almas en la obediencia de la verdad, por el Espíritu, en caridad hermanable sin fingimiento, amaos unos á otros entrañablemente de corazón puro:
Y si no los lavare, ni lavare su carne, llevará su iniquidad.
Tú dices: Mi conversar es puro, y yo soy limpio delante de tus ojos.
Digo pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis la concupiscencia de la carne.
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