Versículos bíblicos sobre Salud y Limpieza
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
ASÍ que, amados, pues tenemos tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de carne y de espíritu, perfeccionando la santificación en temor de Dios.
Pasajes bíblicos
Porque no nos ha llamado Dios á inmundicia, sino á santificación.
Mas á Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti.
Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado.
Estas cosas son las que contaminan al hombre: que comer con las manos por lavar no contamina al hombre.
Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios.
Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella; limpiaos los que lleváis los vasos de Jehová.
Y si no los lavare, ni lavare su carne, llevará su iniquidad.
Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar: mas lo que sale de él, aquello es lo que contamina al hombre.
Peso de justicia, y epha de justicia, y bato de justicia, tendréis.
Y para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio;
Pues que yo soy Jehová vuestro Dios, vosotros por tanto os santificaréis, y seréis santos, porque yo soy santo: así que no ensuciéis vuestras personas con ningún reptil que anduviere arrastrando sobre la tierra.
Y esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.
Para enseñar cuándo es inmundo, y cuándo limpio. Aquesta es la ley tocante á la lepra.
No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.
Así los consagrarás, y serán cosas santísimas: todo lo que tocare en ellos, será santificado.
Por lo cual, dejando toda inmundicia y superfluidad de malicia, recibid con mansedumbre la palabra ingerida, la cual puede hacer salvas vuestras almas.
Mas tú, cuando ayunas, unge tu cabeza y lava tu rostro;
Así que, si alguno se limpiare de estas cosas, será vaso para honra, santificado, y útil para los usos del Señor, y aparejado para todo buena obra.
Y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, é hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído á sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié á los Egipcios te enviaré á ti; porque yo soy Jehová tu Sanador.
Por tanto, os ruego que comáis por vuestra salud: que ni aun un cabello de la cabeza de ninguno de vosotros perecerá.
¡Fariseo ciego, limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera se haga limpio!
¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio, y que se justifique el nacido de mujer?
Lleguémonos con corazón verdadero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua limpia.
Y enseñarán á mi pueblo á hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les enseñarán á discernir entre lo limpio y lo no limpio.
Purifícame con hisopo, y seré limpio: lávame, y seré emblanquecido más que la nieve.
Bebe el agua de tu cisterna, y los raudales de tu pozo.
Y el Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu y alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
No obstante, proseguirá el justo su camino, y el limpio de manos aumentará la fuerza.
Sino como aquel que os ha llamado es santo, sed también vosotros santos en toda conversación:
Lavad, limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de ante mis ojos; dejad de hacer lo malo:
Y volviendo de la plaza, si no se lavaren, no comen. Y otras muchas cosas hay, que tomaron para guardar, como las lavaduras de los vasos de beber, y de los jarros, y de los vasos de metal, y de los lechos.)
Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que de suyo nada hay inmundo: mas á aquel que piensa alguna cosa ser inmunda, para él es inmunda.
Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.
También se lavarán las manos y los pies, y no morirán. Y lo tendrán por estatuto perpetuo él y su simiente por sus generaciones.
En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza.
Y Jehová dijo á Moisés: Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mañana, y laven sus vestidos;
Así apartaréis los hijos de Israel de sus inmundicias, á fin de que no mueran por sus inmundicias, ensuciando mi tabernáculo que está entre ellos.
Y todo lo que el inmundo tocare, será inmundo: y la persona que lo tocare, será inmunda hasta la tarde.
Y dije: Señor, no; porque ninguna cosa común ó inmunda entró jamás en mi boca.
Limpio eres para con el limpio, mas con el perverso eres rígido.
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