Versículos bíblicos sobre Preocupaciones de Salud
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Mas á Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti.
Pasajes bíblicos
Echando toda vuestra solicitud en él, porque él tiene cuidado de vosotros.
Y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, é hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído á sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié á los Egipcios te enviaré á ti; porque yo soy Jehová tu Sanador.
Y quitará Jehová de ti toda enfermedad; y todas las malas plagas de Egipto, que tú sabes, no las pondrá sobre ti, antes las pondrá sobre todos los que te aborrecieren.
Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros; y muchos duermen.
Por tanto, os ruego que comáis por vuestra salud: que ni aun un cabello de la cabeza de ninguno de vosotros perecerá.
Y si hubiere hambre en la tierra, ó si hubiere pestilencia, si hubiere tizoncillo ó añublo, langosta ó pulgón; ó si los cercaren sus enemigos en la tierra de su domicilio; cualquiera plaga ó enfermedad que sea;
Vosotros, pues, no procuréis qué hayáis de comer, ó qué hayáis de beber; ni estéis en ansiosa perplejidad.
Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si estuviere en pecados, le serán perdonados.
Y dijo á sus discípulos: Por tanto os digo: No estéis afanosos de vuestra vida, qué comeréis; ni del cuerpo, qué vestiréis.
No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.
Crío fruto de labios: Paz, paz al lejano y al cercano, dijo Jehová; y sanarélo.
No dirá el morador: Estoy enfermo: el pueblo que morare en ella será absuelto de pecado.
¿Está alguno enfermo entre vosotros? llame á los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.
Y él te librará del lazo del cazador: de la peste destruidora.
Por tanto os digo: No os congojéis por vuestra vida, qué habéis de comer, ó qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir: ¿no es la vida más que el alimento, y el cuerpo que el vestido?
¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.
Y hará volver sobre ti todos los males de Egipto, delante de los cuales temiste, y se te pegarán.
¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.
Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque yo estoy debilitado: sáname, oh Jehová, porque mis huesos están conmovidos.
Y haced derechos pasos á vuestros pies, porque lo que es cojo no salga fuera de camino, antes sea sanado.
Y respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no necesitan médico, sino los que están enfermos.
Sobre toda cosa guardada guarda tu corazón; porque de él mana la vida.
¿No hay bálsamo en Galaad? ¿no hay allí médico? ¿Por qué pues no hubo medicina para la hija de mi pueblo?
El es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias;
No os congojéis pues, diciendo: ¿Qué comeremos, ó qué beberemos, ó con qué nos cubriremos?
Porque son vida á los que las hallan, y medicina á toda su carne.
Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar.
Mas él les dice: ¿Por qué estáis turbados, y suben pensamientos á vuestros corazones?
Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor: mullirás toda su cama en su enfermedad.
Mas las fábulas profanas y de viejas desecha, y ejercítate para la piedad.
Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.
Y oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, mas por gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.
Confesaos vuestras faltas unos á otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanos; la oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho.
Quitarán serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les dañará; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva: ve en paz, y queda sana de tu azote.
Porque mis lomos están llenos de irritación, y no hay sanidad en mi carne.
Jehová Dios mío, á ti clamé, y me sanaste.
Y oyéndolo Jesús, le respondió: No temas: cree solamente, y será salva.
Y oyéndolo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.
Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús.
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