Versículos bíblicos sobre Rumia
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También el puerco, porque tiene pezuñas, y es de pezuñas hendidas, mas no rumia, tendréislo por inmundo.
Pasajes bíblicos
También el conejo, porque rumia, mas no tiene pezuña, tendréislo por inmundo;
De entre los animales, todo el de pezuña, y que tiene las pezuñas hendidas, y que rumia, éste comeréis.
Y todo animal de pezuñas, que tiene hendidura de dos uñas, y que rumiare entre los animales, ese comeréis.
Empero estos no comeréis de los que rumian, ó tienen uña hendida: camello, y liebre, y conejo, porque rumian, mas no tienen uña hendida, os serán inmundos;
Estos empero no comeréis de los que rumian, y de los que tienen pezuña: el camello, porque rumia mas no tiene pezuña hendida, habéis de tenerlo por inmundo;
Todo animal de pezuña, pero que no tiene pezuña hendida, ni rumia, tendréis por inmundo: cualquiera que los tocare será inmundo.
Y á tu animal, y á la bestia que hubiere en tu tierra, será todo el fruto de ella para comer.
Ni puerco: porque tiene uña hendida, mas no rumia, os será inmundo. De la carne de éstos no comeréis, ni tocaréis sus cuerpos muertos.
Y estaba allí cerca del monte una grande manada de puercos paciendo.
Asimismo la liebre, porque rumia, mas no tiene pezuña, tendréisla por inmunda;
Y concebían las ovejas delante de las varas, y parían borregos listados, pintados y salpicados de diversos colores.
Ciertamente los montes producen hierba para él: y toda bestia del campo retoza allá.
Y el cuero del becerro, y toda su carne, con su cabeza, y sus piernas, y sus intestinos, y su estiércol,
Porque cubrió su rostro con su gordura, é hizo pliegues sobre los ijares;
E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que anda arrastrando sobre la tierra según su especie: y vió Dios que era bueno.
Abrevan á todas las bestias del campo: quebrantan su sed los asnos montaraces.
Mas el becerro, y su cuero, y su carne, y su estiércol, quemólo al fuego fuera del real; como Jehová lo había mandado á Moisés.
Y de todos los animales que andan á cuatro pies, tendréis por inmundo cualquiera que ande sobre sus garras: cualquiera que tocare sus cuerpos muertos, será inmundo hasta la tarde.
La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja.
Manteca de vacas y leche de ovejas, con grosura de corderos, y carneros de Basán; también machos de cabrío, con grosura de riñones de trigo: y sangre de uva bebiste, vino puro.
Sus vacas conciben, no abortan; paren sus vacas, y no malogran su cría.
Y los sebos del buey; y del carnero la cola con lo que cubre las entrañas, y los riñones, y el redaño del hígado:
Y con ellos vendrán abajo unicornios, y toros con becerros; y su tierra se embriagará de sangre, y su polvo se engrasará de grosura.
Y que otras siete vacas subían después de ellas, flacas y de muy fea traza; tan extenuadas, que no he visto otras semejantes en toda la tierra de Egipto en fealdad:
Y que del río subían siete vacas, hermosas á la vista, y muy gordas, y pacían en el prado:
Y sea buey ó carnero, no degollaréis en un día á él y á su hijo.
Hanme rodeado muchos toros; fuertes toros de Basán me han cercado.
Estropeóla el puerco montés, y pacióla la bestia del campo.
Y respondióme: He aquí te doy estiércoles de bueyes en lugar de los estiércoles de hombre, y dispondrás tu pan con ellos.
De la carne de ellos no comeréis, ni tocaréis su cuerpo muerto: tendréislos por inmundos.
Duermen en camas de marfil, y se extienden sobre sus lechos; y comen los corderos del rebaño, y los becerros de en medio del engordadero;
Y salidos los demonios del hombre, entraron en los puercos; y el hato se arrojó de un despeñadero en el lago, y ahogóse.
Tú magullaste las cabezas del leviathán; dístelo por comida al pueblo de los desiertos.
Maldito el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, y la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas.
En el cual había de todos los animales cuadrúpedos de la tierra, y reptiles, y aves del cielo.
Y asentando campo contra ellos destruían los frutos de la tierra, hasta llegar á Gaza; y no dejaban qué comer en Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos.
De tras las paridas lo trajo, para que apacentase á Jacob su pueblo, y á Israel su heredad.
E hizo subir uno de sus cachorros: vino á ser leoncillo, y aprendió á prender presa, y á devorar hombres.
Y que del río subían siete vacas de gruesas carnes y hermosa apariencia, que pacían en el prado:
Daré también hierba en tu campo para tus bestias; y comerás, y te hartarás.
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