Versículos bíblicos sobre Senos
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
En millares como la hierba del campo te puse, y fuiste aumentada y engrandecida, y viniste á ser adornada grandemente; los pechos te crecieron, y tu pelo brotó; mas tú estabas desnuda y descubierta.
Pasajes bíblicos
¡Y tu estatura es semejante á la palma, y tus pechos á los racimos!
Porque los que en nosotros son más honestos, no tienen necesidad: mas Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba;
Para que maméis y os saciéis de los pechos de sus consolaciones; para que ordeñéis, y os deleitéis con el resplandor de su gloria.
Yo dije: Subiré á la palma, asiré sus ramos: y tus pechos serán ahora como racimos de vid, y el olor de tu boca como de manzanas;
Lo beberás pues, y lo agotarás, y quebrarás sus tiestos; y tus pechos arrancarás; porque yo he hablado, dice el Señor Jehová.
Tus dos pechos, como dos cabritos mellizos de gama, que son apacentados entre azucenas.
Yo soy muro, y mis pechos como torres, desde que fuí en sus ojos como la que halla paz.
Tenemos una pequeña hermana, que no tiene pechos: ¿qué haremos á nuestra hermana cuando de ella se hablare?
Tus dos pechos, como dos cabritos mellizos de gama.
Y á aquellos del cuerpo que estimamos ser más viles, á éstos vestimos más honrosamente; y los que en nosotros son menos honestos, tienen más compostura.
Y aconteció que diciendo estas cosas, una mujer de la compañía, levantando la voz, le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los pechos que mamaste.
Dales, oh Jehová, lo que les has de dar: dales matriz expeliente, y enjutos pechos.
Juzgad vosotros mismos: ¿es honesto orar la mujer á Dios no cubierta?
Y la carne de ellos será tuya: como el pecho de la mecedura y como la espaldilla derecha, será tuya.
Empero tú eres el que me sacó del vientre, el que me haces esperar desde que estaba á los pechos de mi madre.
Sus colodras están llenas de leche, y sus huesos serán regados de tuétano.
Ciñó sus lomos de fortaleza, y esforzó sus brazos.
Del Dios de tu padre, el cual te ayudará, y del Omnipotente, el cual te bendecirá con bendiciones de los cielos de arriba, con bendiciones del abismo que está abajo, con bendiciones del seno y de la matriz.
Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no engendraron, y los pechos que no criaron.
Las cuales fornicaron en Egipto; en sus mocedades fornicaron. Allí fueron apretados sus pechos, y allí fueron estrujados los pechos de su virginidad.
Y toda la multitud de los que estaban presentes á este espectáculo, viendo lo que había acontecido, se volvían hiriendo sus pechos.
Y exclamó á gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.
Por el contrario, á la mujer criar el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello.
Por esto Dios los entregó á afectos vergonzosos; pues aun sus mujeres mudaron el natural uso en el uso que es contra naturaleza:
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura: la mujer que teme á Jehová, ésa será alabada.
Y haré cesar la depravación de la tierra, y escarmentarán todas las mujeres, y no harán según vuestra torpeza.
Sino de buenas obras, como conviene á mujeres que profesan piedad.
Aun los monstruos marinos sacan la teta, dan de mamar á sus chiquitos: la hija de mi pueblo es cruel, como los avestruces en el desierto.
Empero los pechos, con la espaldilla derecha, meciólos Aarón por ofrenda agitada delante de Jehová; como Jehová lo había mandado á Moisés.
Tus ojos mirarán las extrañas, y tu corazón hablará perversidades.
Porque como la mujer es del varón, así también el varón es por la mujer: empero todo de Dios.
Temblad, oh reposadas; turbaos, oh confiadas: despojaos, desnudaos, ceñid los lomos con saco.
Porque adorno de gracia serán á tu cabeza, y collares á tu cuello.
Vestísteme de piel y carne, y cubrísteme de huesos y nervios.
Y serán vida á tu alma, y gracia á tu cuello.
Empero estas cosas fueron en figura de nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron.
Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; empero y á él y á ellas deshará Dios. Mas el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor; y el Señor para el cuerpo:
No sea ella ahora como el que sale muerto del vientre de su madre, consumida la mitad de su carne.
Porque si la mujer no se cubre, trasquílese también: y si es deshonesto á la mujer trasquilarse ó raerse, cúbrase.
La tierna y la delicada entre vosotros, que nunca la planta de su pie probó á sentar sobre la tierra, de ternura y delicadeza, su ojo será maligno para con el marido de su seno, y para con su hijo, y para con su hija,
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