Versículos bíblicos sobre Pecho Mecido
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Y la carne de ellos será tuya: como el pecho de la mecedura y como la espaldilla derecha, será tuya.
Pasajes bíblicos
Empero los pechos, con la espaldilla derecha, meciólos Aarón por ofrenda agitada delante de Jehová; como Jehová lo había mandado á Moisés.
Con las ofrendas de los sebos que se han de encender, traerán la espaldilla que se ha de elevar, y el pecho que será mecido, para que lo mezas por ofrenda agitada delante de Jehová: y será por fuero perpetuo tuyo, y de tus hijos contigo, como Jehová lo ha mandado.
El dijo, é hizo saltar el viento de la tempestad, que levanta sus ondas.
Sus manos traerán las ofrendas que se han de quemar á Jehová: traerá el sebo con el pecho: el pecho para que éste sea agitado, como sacrificio agitado delante de Jehová;
Porque he tomado de los hijos de Israel, de los sacrificios de sus paces, el pecho que se agita, y la espaldilla elevada en ofrenda, y lo he dado á Aarón el sacerdote y á sus hijos, por estatuto perpetuo de los hijos de Israel.
Pero pida en fe, no dudando nada: porque el que duda es semejante á la onda de la mar, que es movida del viento, y echada de una parte á otra.
Y tomarás el pecho del carnero de las consagraciones, que fué inmolado para la de Aarón, y lo mecerás por ofrenda agitada delante de Jehová; y será porción tuya.
Tú tienes dominio sobre la bravura de la mar: cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas.
Y el sacerdote mecerá aquello, ofrenda agitada delante de Jehová; lo cual será cosa santa del sacerdote, á más del pecho mecido y de la espaldilla separada: y después podrá beber vino el Nazareo.
Y tomó Moisés el pecho, y meciólo, ofrenda agitada delante de Jehová: del carnero de las consagraciones aquélla fué la parte de Moisés; como Jehová lo había mandado á Moisés.
Y crió Dios las grandes ballenas, y toda cosa viva que anda arrastrando, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie: y vió Dios que era bueno.
Comeréis asimismo en lugar limpio, tú y tus hijos y tus hijas contigo, el pecho de la mecida, y la espaldilla elevada, porque por fuero para ti, y fuero para tus hijos, son dados de los sacrificios de las paces de los hijos de Israel.
Un abismo llama á otro á la voz de tus canales: todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.
¿Soy yo la mar, ó ballena, que me pongas guarda?
Sus colodras están llenas de leche, y sus huesos serán regados de tuétano.
¡Y tu estatura es semejante á la palma, y tus pechos á los racimos!
Tus dos pechos, como dos cabritos mellizos de gama, que son apacentados entre azucenas.
Y apartarás el pecho de la ofrenda mecida, y la espaldilla de la santificación, lo que fué mecido y lo que fué santificado del carnero de las consagraciones de Aarón y de sus hijos:
Ellos han visto las obras de Jehová, y sus maravillas en el profundo.
Y ya el barco estaba en medio de la mar, atormentado de las ondas; porque el viento era contrario.
Y dijéronle: ¿Qué te haremos, para que la mar se nos quiete? porque la mar iba á más, y se embravecía.
En millares como la hierba del campo te puse, y fuiste aumentada y engrandecida, y viniste á ser adornada grandemente; los pechos te crecieron, y tu pelo brotó; mas tú estabas desnuda y descubierta.
Hace parar la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas.
Jehová en las alturas es más poderoso que el estruendo de las muchas aguas, más que las recias ondas de la mar.
Subió la mar sobre Babilonia; de la multitud de sus ondas fué cubierta.
Extendió sus vástagos hasta la mar, y hasta el río sus mugrones.
Aun los monstruos marinos sacan la teta, dan de mamar á sus chiquitos: la hija de mi pueblo es cruel, como los avestruces en el desierto.
El junta como en un montón las aguas de la mar: él pone en depósitos los abismos.
Tus dos pechos, como dos cabritos mellizos de gama.
Y levantándose, increpó al viento, y dijo á la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y fué hecha grande bonanza.
En muchas aguas te engolfaron tus remeros: viento solano te quebrantó en medio de los mares.
Así dice Jehová, el que da camino en la mar, y senda en las aguas impetuosas;
Avergüénzate, Sidón, porque la mar, la fortaleza de la mar habló, diciendo: Nunca estuve de parto, ni parí, ni crié mancebos, ni levanté vírgenes.
Bramarán, turbaránse sus aguas; temblarán los montes á causa de su braveza. (Selah.)
Resuene la mar, y la plenitud de ella: alégrese el campo, y todo lo que contiene.
Si tomare las alas del alba, y habitare en el extremo de la mar,
Y toda la multitud de los que estaban presentes á este espectáculo, viendo lo que había acontecido, se volvían hiriendo sus pechos.
Como el águila despierta su nidada, revolotea sobre sus pollos, extiende sus alas, los toma, los lleva sobre sus plumas:
La mar vió, y huyó; el Jordán se volvió atrás.
El que amansa el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas, y el alboroto de las gentes.
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