Versículos bíblicos sobre Tristeza por el Pecado
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Porque el dolor que es según Dios, obra arrepentimiento saludable, de que no hay que arrepentirse; mas el dolor del siglo obra muerte.
Pasajes bíblicos
Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; sana mi alma, porque contra ti he pecado.
¿Por qué gritas á causa de tu quebrantamiento? Desahuciado es tu dolor: porque por la grandeza de tu iniquidad, y por tus muchos pecados te he hecho esto.
Por tanto denunciaré mi maldad; congojaréme por mi pecado.
Porque yo reconozco mis rebeliones; y mi pecado está siempre delante de mí.
Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte.
Antes, porque os he hablado estas cosas, tristeza ha henchido vuestro corazón.
Al que no conoció pecado, hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
Porque mis iniquidades han pasado mi cabeza: como carga pesada se han agravado sobre mí.
Diciendo: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos.
¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo? hazme entender mi prevaricación y mi pecado.
Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Confesaré, dije, contra mí mis rebeliones á Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado. (Selah.)
Mira mi aflicción y mi trabajo: y perdona todos mis pecados.
La ira de Jehová soportaré, porque pequé contra él, hasta que juzgue mi causa y haga mi juicio; él me sacará á luz; veré su justicia.
Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por pecado.
Entre delante de ti toda su maldad, y haz con ellos como hiciste conmigo por todas mis rebeliones: porque muchos son mis suspiros, y mi corazón está doloroso.
Y por causa de ella debe, como por sí mismo, así también por el pueblo, ofrecer por los pecados.
Y será que cuando pecare en alguna de estas cosas, confesará aquello en que pecó:
No hay sanidad en mi carne á causa de tu ira; ni hay paz en mis huesos á causa de mi pecado.
El que encubre sus pecados, no prosperará: mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia.
El cual mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros siendo muertos á los pecados, vivamos á la justicia: por la herida del cual habéis sido sanados.
Porque nuestras rebeliones se han multiplicado delante de ti, y nuestros pecados han atestiguado contra nosotros: porque con nosotros están nuestras iniquidades, y conocemos nuestros pecados:
Por cuanto todos pecaron, y están destituídos de la gloria de Dios;
¿No os conmueve á cuantos pasáis por el camino? Mirad, y ved si hay dolor como mi dolor que me ha venido; porque Jehová me ha angustiado en el día de la ira de su furor.
Por esto vestíos de saco, endechad y aullad; porque la ira de Jehová no se ha apartado de nosotros.
Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
Mas él herido fué por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados.
Cercano está Jehová á los quebrantados de corazón; y salvará á los contritos de espíritu.
Por amor de tu nombre, oh Jehová, perdonarás también mi pecado; porque es grande.
Porque esto es agradable, si alguno á causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente.
Porque también Cristo padeció una vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos á Dios, siendo á la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;
Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
He aquí amargura grande me sobrevino en la paz: mas á ti plugo librar mi vida del hoyo de corrupción: porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados.
Y dije: Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro á ti: porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo.
Y tú, hijo del hombre, gime con quebrantamiento de lomos, y con amargura; gime delante de los ojos de ellos.
Y entristecidos ellos en gran manera, comenzó cada uno de ellos á decirle: ¿Soy yo, Señor?
Y lloré afligiendo con ayuno mi alma; y esto me ha sido por afrenta.
Ella con amargura de alma oró á Jehová, y lloró abundantemente.
Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en el polvo y en la ceniza.
Mas encerró la Escritura todo bajo pecado, para que la promesa fuese dada á los creyentes por la fe de Jesucristo.
Nuestros padres pecaron, y son muertos; y nosotros llevamos sus castigos.
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