Versículos bíblicos sobre Ambición
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
No seamos codiciosos de vana gloria, irritando los unos á los otros, envidiándose los unos á los otros.
Pasajes bíblicos
¿Pensáis que la Escritura dice sin causa: El espíritu que mora en nosotros codicia para envidia?
Y aun también el que lidia, no es coronado si no lidiare legítimamente.
Porque los que quieren enriquecerse, caen en tentación y lazo, y en muchas codicias locas y dañosas, que hunden á los hombres en perdición y muerte.
El que ama el dinero, no se hartará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad.
Por cuanto se alaba el malo del deseo de su alma, y bendice al codicioso, á quien Jehová aborrece.
Visto he asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras mueve la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.
Porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.
Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.
Apresúrase á ser rico el hombre de mal ojo; y no conoce que le ha de venir pobreza.
Mas lo que hago, haré aún, para cortar la ocasión de aquellos que la desean, á fin de que en aquello que se glorían, sean hallados semejantes á nosotros.
Porque el que se ensalzare, será humillado; y el que se humillare, será ensalzado.
¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? porque hacerse han alas, como alas de águila, y volarán al cielo.
Donde los sueños son en multitud, también lo son las vanidades y muchas las palabras; mas tú teme á Dios.
JEHOVÁ, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; ni anduve en grandezas, ni en cosas para mí demasiado sublimes.
Desea, y nada alcanza el alma del perezoso: mas el alma de los diligentes será engordada.
El deseo de los justos es solamente bien: mas la esperanza de los impíos es enojo.
Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro;
No des, oh Jehová, al impío sus deseos; no saques adelante su pensamiento, que no se ensoberbezca. (Selah.)
Los pensamientos del solícito ciertamente van á abundancia; mas todo presuroso, indefectiblemente á pobreza.
Porque los que viven conforme á la carne, de las cosas que son de la carne se ocupan; mas los que conforme al espíritu, de las cosas del espíritu.
El deseo cumplido deleita el alma: pero apartarse del mal es abominación á los necios.
Pero si tenéis envidia amarga y contención en vuestros corazones, no os gloriéis, ni seáis mentirosos contra la verdad:
Inclina mi corazón á tus testimonios, y no á la avaricia.
Mas ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala.
¡Ay del que codicia maligna codicia para su casa, por poner en alto su nido, por escaparse del poder del mal!
Como el siervo anhela la sombra, y como el jornalero espera el reposo de su trabajo:
No os apartéis en pos de las vanidades, que no aprovechan ni libran, porque son vanidades.
Es mercader que tiene en su mano peso falso, amador de opresión.
El deseo del perezoso le mata, porque sus manos no quieren trabajar.
Y díjoles: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.
El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones: mas el que se apresura á enriquecer, no será sin culpa.
Empero grande granjería es la piedad con contentamiento.
Porque tuve envidia de los insensatos, viendo la prosperidad de los impíos.
No confiéis en la violencia, ni en la rapiña; no os envanezcáis: si se aumentare la hacienda, no pongáis el corazón en ella.
Y no busco mi gloria: hay quien la busque, y juzgue.
Mas procurad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.
Tales son las sendas de todo el que es dado á la codicia, la cual prenderá el alma de sus poseedores.
Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico en Dios.
Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas.
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