Versículos bíblicos sobre Espejos
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Por tanto, nosotros todos, mirando á cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma semejanza, como por el Espíritu del Señor.
Pasajes bíblicos
También hizo la fuente de metal, con su basa de metal, de los espejos de las que velaban á la puerta del tabernáculo del testimonio.
Porque si alguno oye la palabra, y no la pone por obra, este tal es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.
Y un príncipe sobre cuya mano el rey se apoyaba, respondió al varón de Dios, y dijo: Si Jehová hiciese ahora ventanas en el cielo, ¿sería esto así? Y él dijo: He aquí tú lo verás con tus ojos, mas no comerás de ello.
Ahora vemos por espejo, en obscuridad; mas entonces veremos cara á cara: ahora conozco en parte; mas entonces conoceré como soy conocido.
Como ellos son los que los hacen; cualquiera que en ellos confía.
Como ellos son los que los hacen; todos los que en ellos confían.
A lo cual aquel príncipe había respondido al varón de Dios, diciendo: Aunque Jehová hiciese ventanas en el cielo, ¿pudiera ser eso? Y él dijo: He aquí tú lo verás con tus ojos, mas no comerás de ello.
He aquí, todos iniquidad, y las obras de ellos nada: viento y vanidad son sus vaciadizos.
Tú, oh rey, veías, y he aquí una grande imagen. Esta imagen, que era muy grande, y cuya gloria era muy sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible.
Vieron vanidad y adivinación de mentira. Dicen: Ha dicho Jehová; y Jehová no los envió: y hacen esperar que se confirme la palabra.
Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; avívame en tu camino.
No confíe el iluso en la vanidad; porque ella será su recompensa.
Que dicen á los videntes: No veáis; y á los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras;
Y salió aquel ángel que hablaba conmigo, y díjome: Alza ahora tus ojos, y mira qué es esto que sale.
No os apartéis en pos de las vanidades, que no aprovechan ni libran, porque son vanidades.
Los espejos, los pañizuelos, las gasas, y los tocados.
Que deshago las señales de los adivinos, y enloquezco á los agoreros; que hago tornar atrás los sabios, y desvanezco su sabiduría;
Los formadores de imágenes de talla, todos ellos son vanidad, y lo más precioso de ellos para nada es útil; y ellos mismos para su confusión son testigos, que ellos ni ven ni entienden.
Ciertamente las muchas palabras multiplican la vanidad. ¿Qué más tiene el hombre?
Y díjome: ¿Qué ves? Y respondí: He mirado, y he aquí un candelero todo de oro, con su vaso sobre su cabeza, y sus siete lámparas encima del candelero; y siete canales para las lámparas que están encima de él;
Yo me torné otra vez, y vi vanidad debajo del sol.
¿Seré limpio con peso falso, y con bolsa de engañosas pesas?
Porque pones en nuestros oídos unas nuevas cosas: queremos pues saber qué quiere ser esto.
Ellos han visto las obras de Jehová, y sus maravillas en el profundo.
Y si os dijeren: Preguntad á los pythones y á los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo á su Dios? ¿Apelará por los vivos á los muertos?
Vanidad son, obra de irrisiones; en el tiempo de su visitación perecerán.
Vanidad son, obra de escarnios: en el tiempo de su visitación perecerán.
Díjome después: Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que hacen éstos.
Por una parte, ciertamente, con vituperios y tribulaciones fuisteis hechos espectáculo; y por otra parte hechos compañeros de los que estaban en tal estado.
Y yo, Daniel, miré, y he aquí otros dos que estaban, el uno de esta parte á la orilla del río, y el otro de la otra parte á la orilla del río.
Entonces dije: ¿Qué son éstos, señor mío? Y díjome el ángel que hablaba conmigo: Yo te enseñaré qué son éstos.
Que ve muchas cosas y no advierte, que abre los oídos y no oye?
Para que viendo, vean y no echen de ver; y oyendo, oigan y no entiendan: porque no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.
Y yo miré, y púselo en mi corazón: vilo, y tomé consejo.
Vuestra subversión ciertamente será reputada como el barro del alfarero. ¿La obra dirá de su hacedor, No me hizo; y dirá el vaso de aquel que lo ha formado, No entendió?
No mirando nosotros á las cosas que se ven, sino á las que no se ven: porque las cosas que se ven son temporales, mas las que no se ven son eternas.
Por honra y por deshonra, por infamia y por buena fama; como engañadores, mas hombres de verdad;
De lo cual distrayéndose algunos, se apartaron á vanas pláticas;
Y vuelto particularmente á los discípulos, dijo: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis:
Y el parecer de las ruedas y su obra semejábase al color del topacio. Y las cuatro tenían una misma semejanza: su apariencia y su obra como rueda en medio de rueda.
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