Versículos bíblicos sobre Tristeza
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Esta colección es un punto de partida, no un recuento de todos los pasajes pertinentes de la Biblia.
Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza.
Pasajes bíblicos
Porque el dolor que es según Dios, obra arrepentimiento saludable, de que no hay que arrepentirse; mas el dolor del siglo obra muerte.
Tú dijiste: ¡Ay de mí ahora! porque me ha añadido Jehová tristeza sobre mi dolor; trabajé en mi gemido, y no he hallado descanso.
La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado: y esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo: y consoladores, y ninguno hallé.
Por esta causa yo lloro; mis ojos, mis ojos fluyen aguas; porque se alejó de mí consolador que dé reposo á mi alma: mis hijos son destruídos, porque el enemigo prevaleció.
Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, ando enlutado todo el día.
¿No os conmueve á cuantos pasáis por el camino? Mirad, y ved si hay dolor como mi dolor que me ha venido; porque Jehová me ha angustiado en el día de la ira de su furor.
Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.
Antes, porque os he hablado estas cosas, tristeza ha henchido vuestro corazón.
Ten misericordia de mí, oh Jehová, que estoy en angustia: hanse consumido de pesar mis ojos, mi alma, y mis entrañas.
Y mis ojos se oscurecieron de desabrimiento, y mis pensamientos todos son como sombra.
Entonces David y la gente que con él estaba, alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar.
Cercano está Jehová á los quebrantados de corazón; y salvará á los contritos de espíritu.
Mejor es el enojo que la risa: porque con la tristeza del rostro se enmendará el corazón.
Empero yo estoy á pique de claudicar, y mi dolor está delante de mí continuamente.
Ella con amargura de alma oró á Jehová, y lloró abundantemente.
No hay sanidad en mi carne á causa de tu ira; ni hay paz en mis huesos á causa de mi pecado.
Entonces Jesús les dice: Mi alma está muy triste hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.
Y mi espíritu se angustió dentro de mí; pasmóse mi corazón.
¿No lloré yo al afligido? Y mi alma ¿no se entristeció sobre el menesteroso?
Y tú, hijo del hombre, gime con quebrantamiento de lomos, y con amargura; gime delante de los ojos de ellos.
Porque me han cercado males hasta no haber cuento: hanme comprendido mis maldades, y no puedo levantar la vista: hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falta.
Y endechó David á Saúl y á Jonathán su hijo con esta endecha.
Mira, oh Jehová, que estoy atribulada: mis entrañas rugen, mi corazón está trastornado en medio de mí; porque me rebelé desaforadamente: de fuera deshijó el cuchillo, de dentro parece una muerte.
Y les dice: Está muy triste mi alma, hasta la muerte: esperad aquí y velad.
¿Por qué te abates, oh alma mía, y te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar por las saludes de su presencia.
Díjome el rey: ¿Por qué está triste tu rostro, pues no estás enfermo? No es esto sino quebranto de corazón. Entonces temí en gran manera.
Mi espíritu fué turbado, yo Daniel, en medio de mi cuerpo, y las visiones de mi cabeza me asombraron.
Mas si no oyereis esto, en secreto llorará mi alma á causa de vuestra soberbia; y llorando amargamente, se desharán mis ojos en lágrimas, porque el rebaño de Jehová fué cautivo.
Disputadores son mis amigos: mas á Dios destilarán mis ojos.
Y mi alma se alejó de la paz, olvidéme del bien.
¡Ay de mí, por mi quebrantamiento! mi llaga es muy dolorosa. Yo empero dije: Ciertamente enfermedad mía es esta, y debo sufrirla.
¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, con ansiedad en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?
Acordábame de Dios, y gritaba: quejábame, y desmayaba mi espíritu. (Selah.)
De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará: empero aunque vosotros estaréis tristes, vuestra tristeza se tornará en gozo.
Y dije: Pereció mi fortaleza, y mi esperanza de Jehová.
Mi corazón está acongojado, hame dejado mi vigor; y aun la misma luz de mis ojos no está conmigo.
Al Señor busqué en el día de mi angustia: mi mal corría de noche, y no cesaba: mi alma rehusaba consuelo.
Porque con tu furor somos consumidos, y con tu ira somos conturbados.
Y saliendo fuera Pedro, lloró amargamente.
He aquí que mis siervos cantarán por júbilo del corazón, y vosotros clamaréis por el dolor del corazón, y por el quebrantamiento de espíritu aullaréis.
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